
1. Observaciones sobre el vocabulario
En Fuego bueno: el cuidado de las tierras nativas, llamamos “nativos californianos” a las personas indígenas de lo que ahora se conoce como California. Reconocemos que los pueblos nativos se refieren a sí mismos de muchas formas diferentes, por ejemplo “indios californianos” e “indígenas californianos”. Siempre que sea posible, usamos vocabulario y nombres tribales específicos para resaltar el importante trabajo de las distintas comunidades tribales representadas en esta exposición.
2. Fuego bueno: el cuidado de las tierras nativas
Los nativos californianos entienden los beneficios del fuego desde tiempos inmemoriales. Diversas tribus lo usan de manera estratégica para ampliar la diversidad de especies y promover la salud de las plantas, los animales y las aguas. El fuego es una herramienta fundamental que sirve de apoyo a las formas de vida de los nativos, ya que mejora los recursos alimentarios tanto para seres humanos como para animales, hace que las plantas se puedan usar como material de cestería, aumenta la disponibilidad de plantas medicinales y mucho más. Esta es la quema cultural. Este es el fuego bueno.
Oleadas de colonizadores trajeron consigo la violencia, la criminalización de culturas de pueblos nativos basadas en el fuego y el desplazamiento de personas nativas de sus tierras natales. Las políticas de supresión del fuego han conducido a una destrucción sin precedentes: los hábitats desproporcionados contribuyen a alimentar grandes incendios explosivos.
Sin embargo, los nativos nunca dejaron de hacer quemas. Esta exposición se centra en las culturas nativas del fuego en la zona norte de California. Estas son algunas de las tribus que han estado preparando a las nuevas generaciones de quemadores culturales, cambiando leyes restrictivas y defendiendo su derecho soberano de hacer quemas para construir un futuro más sostenible con respecto al fuego.
3. El trabajo con fuego
Los quemadores culturales nativos tienen un entendimiento ecocultural de sus tierras natales. Estos conocimientos ecoculturales tradicionales están arraigados en miles de años de experimentación, observación y relaciones, y se transmiten de una generación a otra.
La vida en el norte de California evolucionó con ciclos de fuego. La frecuencia y los tiempos de las quemas varían en distintos lugares específicos. Las culturas nativas californianas y todos los seres vivos dependen del fuego para desarrollarse.
4. El conocimiento del fuego
Los nativos californianos usan herramientas tradicionales y contemporáneas para realizar quemas culturales. Se trata de quemas controladas que sirven para mejorar el hábitat de una gran variedad de especies y renovar los recursos culturales. Estas quemas brindan el beneficio adicional de reducir el riesgo de incendios muy destructivos.
En este tipo de protección del terreno según el lugar de que se trate, se determina dónde, cuándo y cómo hacer quemas de acuerdo con indicios de las plantas y los animales. La salud de los ecosistemas depende de que las personas regresen a ciertas áreas en forma recurrente para cosechar, cuidar y quemar nuevamente. Este saber está arraigado en formas tradicionales de conocimientos y sigue evolucionando y adaptándose con el paso del tiempo y con un clima cambiante.
5. Historias sobre el fuego
Muchas tribus de California relatan historias sobre cómo se obtuvo fuego por primera vez. Esas historias se originan en la geografía específica de cada tribu y destacan relaciones, a menudo entre especies emparentadas de plantas y de animales.
La narración de historias es importantísima para la cultura nativa de California. Las historias se transmiten de una generación a otra mediante relatos orales y prácticas artísticas, y van cambiando con cada nueva interpretación.
Estas historias sobre la creación del fuego representan visiones del mundo esenciales acerca de la cultura y del mundo natural, a la vez que conectan el pasado, el presente y el futuro.
6. Relaciones y conexiones
El fuego no es un acontecimiento aislado. Es un proceso ecológico que afecta a muchos seres vivos a través del tiempo y del espacio. El fuego devuelve nutrientes al suelo en forma de ceniza y así fertiliza nuevas plantas, que a su vez se convierten en la base de una red alimentaria.
Es posible que un hábitat se queme un año, mientras que otro en una zona cercana puede no quemarse hasta una década más tarde. Esas diferencias conducen a una maravillosa diversidad de plantas, animales y hongos que aprovechan muchos microhábitats.
Por medio de profundas relaciones con las plantas y los animales, los pueblos nativos mantienen conocimientos adquiridos con esfuerzo sobre cómo el fuego genera abundancia para distintas generaciones.
7. El fuego bueno, interrumpido
La colonización trajo genocidio y destrucción a los pueblos nativos y sus tierras. Los colonos explotaban con fines de lucro los ecosistemas que los nativos cuidaban con respeto y reciprocidad. Además, impedían que estos pueblos cuidaran sus territorios con el fuego; sin embargo, los nativos arriesgaban sus vidas para continuar con esta y otras prácticas culturales importantes.
8. La tierra, desprotegida
Desde que comenzó la colonización en California, se crearon políticas estatales y federales con el propósito de eliminar todas las formas de fuego.
Pero el fuego no puede evitarse por completo; solo es posible posponer el ciclo natural. La supresión del fuego ha conducido a una gran acumulación de combustible en muchos ecosistemas, lo que contribuye a incendios de alta intensidad que queman pueblos enteros y destruyen paisajes. La falta de quemas periódicas de baja intensidad provoca una escasez de alimentos, remedios y materiales culturales para los nativos californianos.
Gracias a los esfuerzos de las comunidades nativas, las leyes están comenzando a cambiar. Aún así, quedan muchos obstáculos para que las tribus accedan a sus tierras ancestrales y devuelvan el fuego cultural a esos lugares.
9. El futuro del fuego
Volver a usar el fuego bueno a gran escala significa seguir la guía de los pueblos nativos y apoyar sus formas de vida. Los quemadores culturales transmiten sus conocimientos a otras tribus y a personas jóvenes. Trabajan para educar a los organismos gubernamentales que han sido los responsables del mal manejo de las tierras nativas. La devolución de tierras a pueblos nativos servirá para impulsar la cultura nativa y reparar ecosistemas que han sido dañados durante mucho tiempo.